Nuestra plaza volvió a llenarse de vida gracias a la iniciativa de un grupo de vecinos que, con mucho cariño, compró y plantó hermosos plantines. Lo hicieron con sus propias manos, dedicando tiempo y esfuerzo para embellecer un espacio que es de todos.
Verlos trabajar juntos recordó algo importante: la plaza fue, durante años, un lugar de encuentro familiar… y está empezando a volver a serlo.
Las flores recién plantadas no solo trajeron color, sino también la esperanza de recuperar esos momentos simples y tan valiosos, como ver a los niños jugar, a las familias pasear y a los vecinos juntarse bajo la sombra de los árboles.
De a poco, la plaza está renaciendo. Y eso es gracias al compromiso y al amor de quienes creen en un barrio más lindo y más vivo.
Miren fotos de “ANTES” y “DESPUÉS”!!!























